martes, 15 de noviembre de 2011

Zillah, Ghost, Steve. Lost Souls ?



Cuando la primera canción llegó a su fin, Zillah alzó la mirada hacia el escenario. Fantasma tenía las luces delante y se encontraba a cinco metros de distancia, pero incluso así pudo ver que el rostro de Zillah volvía a ser tan perfecto como una máscara. Su nariz estaba recta, sus labios sensuales y lustrosos. No había morados, no había hinchazón. Zillah se dio cuenta de que Fantasma le estaba mirando y sonrió. Y la sonrisa mostró toda una dentadura de dientes afilados y relucientes. Fantasma se sobresaltó tanto que olvidó la letra de la siguiente canción. Steve estaba intentando darle el pie, pero Fantasma no podía mirarle, no podía apartar la cabeza de aquella boca llena de dientes perfectos. ¿A qué se estaban enfrentando? ¿Qué infiernos había decidido visitar Missing Mile? El momento de silencio se fue estirando más y más hasta que se volvió insoportable. Steve había ido al fondo del escenario, y estaba toqueteando el equipo en un intento de cubrir a Fantasma. Dos de las canciones que interpretaban exigían una pista de bajo y batería pregrabada, y Steve estaba girando diales que no necesitaban ser girados y ajustaba niveles de sonido que ya habían sido ajustados previamente Pero ¿durante cuánto tiempo podría seguir fingiendo? ¿Dónde estaban las palabras de Fantasma? Fantasma acabó logrando apartar la mirada de la sonrisa resplandeciente de Zillah y volvió a contemplar el mar de rostros, y el hechizo quedó roto. Así que Zillah tenía unos dientes nuevos y una piel nueva, ¿no? Bueno, ¿y qué? Fantasma y Steve tenían que ofrecer una actuación. Aquellos rostros tan frágiles no podían ser desviados, y la llama de aquellos corazones ardientes no podía ser extinguida por la desilusión. Fantasma sintió que la ira se iba adueñando de él, y pensó que tenía todo el derecho del mundo a enfurecerse. ¿Hipnotizado por una sonrisa? ¡Vamos, si era el truco más viejo del manual...! Pero ahora ya no podía volver caer en la trampa. Tenía que cantar. Steve le estaba mirando fijamente, medio cabreado y medio asustado. Fantasma golpeó el suelo tres veces con el pie y movió la cabeza indicando a Steve que ya podían empezar, y cuando Fantasma volvió a cantar las palabras brotaron de él como un río de oro.

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