Cuando la primera canción llegó a su fin, Zillah alzó la mirada
hacia el escenario. Fantasma tenía las luces delante y se encontraba a cinco
metros de distancia, pero incluso así pudo ver que el rostro de Zillah volvía a
ser tan perfecto como una máscara. Su nariz estaba recta, sus labios sensuales
y lustrosos. No había morados, no había hinchazón. Zillah se dio cuenta de que Fantasma le estaba mirando y sonrió. Y la sonrisa mostró toda una dentadura de dientes afilados y
relucientes. Fantasma se sobresaltó tanto que olvidó la letra de la siguiente
canción. Steve estaba intentando darle el pie, pero Fantasma no podía mirarle,
no podía apartar la cabeza de aquella boca llena de dientes perfectos. ¿A qué
se estaban enfrentando? ¿Qué infiernos había decidido visitar Missing Mile? El momento de silencio se fue estirando más y más hasta que se
volvió insoportable. Steve había ido al fondo del escenario, y estaba
toqueteando el equipo en un intento de cubrir a Fantasma. Dos de las canciones
que interpretaban exigían una pista de bajo y batería pregrabada, y Steve
estaba girando diales que no necesitaban ser girados y ajustaba niveles de
sonido que ya habían sido ajustados previamente Pero ¿durante cuánto tiempo
podría seguir fingiendo? ¿Dónde estaban las palabras de Fantasma? Fantasma acabó logrando apartar la mirada de la sonrisa
resplandeciente de Zillah y volvió a contemplar el mar de rostros, y el hechizo
quedó roto. Así que Zillah tenía unos dientes nuevos y una piel nueva, ¿no?
Bueno, ¿y qué? Fantasma y Steve tenían que ofrecer una actuación. Aquellos
rostros tan frágiles no podían ser desviados, y la llama de aquellos corazones
ardientes no podía ser extinguida por la desilusión. Fantasma sintió que la ira se iba
adueñando de él, y pensó que tenía todo el derecho del mundo a enfurecerse.
¿Hipnotizado por una sonrisa? ¡Vamos, si era el truco más viejo del manual...!
Pero ahora ya no podía volver caer en la trampa. Tenía que cantar. Steve le estaba mirando fijamente, medio cabreado y medio
asustado. Fantasma golpeó el suelo tres veces con el pie y movió la cabeza
indicando a Steve que ya podían empezar, y cuando Fantasma volvió a cantar las
palabras brotaron de él como un río de oro.

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